En el verano del 216 a. C., Roma reunió el mayor ejército de su historia para acabar de una vez con Aníbal. En una llanura junto al río Aufidus, el general cartaginés le tendió la trampa más famosa de la historia militar.
Dos años antes, Aníbal Barca había salido de Hispania, cruzado los Pirineos y los Alpes con su ejército y sus elefantes, y llevado la guerra al corazón de Italia. En Trebia (218 a. C.) y en el lago Trasimeno (217 a. C.) destrozó a dos ejércitos romanos. Roma respondió nombrando dictador a Quinto Fabio Máximo, que evitó las batallas campales y se limitó a desgastar al invasor: una estrategia eficaz, pero muy impopular.
En 216 a. C. el Senado cambió de rumbo. Los dos cónsules del año, Lucio Emilio Paulo y Cayo Terencio Varrón, recibieron un ejército de ocho legiones con sus aliados. Mientras, Aníbal tomó el depósito de víveres de Cannas, en Apulia, y arrastró a los romanos hasta la llanura del Aufidus, un terreno abierto ideal para su caballería.
Los cónsules se turnaban el mando cada día. Las fuentes antiguas, cercanas a la familia de Paulo, lo presentan como prudente y a Varrón como un temerario que forzó la batalla. Muchos historiadores creen hoy que la decisión de combatir era compartida por el Senado y por ambos cónsules.
II
Orden de batalla
Las fuerzas
Pulsa una unidad para abrir su ficha: quién la mandaba, cómo combatía y qué papel tuvo en la batalla.
Vexillum romano
República romana
Cayo Terencio Varrón · Lucio Emilio Paulo · Cneo Servilio Gémino
≈ 86 000 según Polibio (unos 10 000 quedaron en los campamentos)
El mayor ejército que Roma había reunido jamás: ocho legiones con sus aliados, mandadas por los dos cónsules del año, que se turnaban el mando cada día.
Signo de Tanit
Cartago
Aníbal Barca · Magón Barca · Asdrúbal · Maharbal
≈ 40 000 infantes y 10 000 jinetes
Un ejército de mercenarios y aliados de orígenes muy distintos (africanos, íberos, celtas, baleares, númidas) unido por la lealtad a su general.
Cómo leer el mapa
Infantería ligera
Tropas a pie sin apenas protección que combaten en orden abierto: hostigan con armas arrojadizas, cubren los flancos y se retiran antes del choque.
Infantería pesada
Infantería con armadura y escudo, preparada para el cuerpo a cuerpo. Lenta, pero muy difícil de romper de frente.
Caballería
Tropas a caballo. Su velocidad les permite rodear, perseguir y golpear los flancos y la retaguardia del enemigo.
Infantería
Soldados a pie que combaten en formación cerrada. Son el núcleo de casi todos los ejércitos: sostienen la línea y deciden el choque.
Caballería pesada
Jinetes protegidos y montados en caballos fuertes. Su carga puede romper una línea, pero se agotan rápido y les cuesta reagruparse.
Caballería ligera
Jinetes rápidos y poco protegidos. Exploran, hostigan, persiguen al enemigo en fuga y evitan el choque frontal.
Mando
El general y su estado mayor. Desde aquí se dan las órdenes; su pérdida puede desorganizar a todo el ejército.
Banderas
Los generales llevan la bandera de su bando y las unidades más representativas, la suya propia. Pasa el ratón por encima de una bandera para ver su nombre.
Frente y fortificaciones
La línea gruesa marca el frente de cada unidad. Los dientes delante indican estacas, muros u otras defensas. El doble borde señala tropas de élite.
III
Fase a fase
La batalla
Amanecer
Primeras horas
Media mañana
Mediodía
Primera hora de la tarde
Tarde
Roma
Cartago
En formación
En combate
En retirada
Destruida
Ataque
Movimiento
Persecución
Retirada
Proyectiles
Mapa esquemático. La ubicación exacta del campo de batalla, y en qué orilla del Aufidus se luchó, sigue siendo objeto de debate.
Fase 1 de 6: El despliegue
Fase I de VI · Amanecer
El despliegue
Varrón saca al ejército de los campamentos y lo forma con el río Aufidus protegiendo su flanco derecho. La infantería se apiña en un bloque enorme y profundo: Roma confía en aplastar el centro enemigo por puro peso.
Aníbal responde con una formación desconcertante. En el centro coloca a galos e íberos en una media luna que sobresale hacia los romanos. Detrás de sus extremos, casi ocultos, sitúa a sus veteranos libios. La caballería pesada de Asdrúbal se coloca junto al río; los númidas, en el ala opuesta.
Según Livio, un viento del sureste, el Volturno, soplaba polvo contra la cara de los romanos.
Protagonistas
Fase II de VI · Primeras horas
Escaramuzas
Los vélites romanos y los honderos y lanceros ligeros cartagineses abren el combate en tierra de nadie. Piedras y jabalinas cruzan el aire sin que ningún bando obtenga ventaja.
Según Livio, en estos primeros compases una piedra de honda hiere al cónsul Emilio Paulo. Aun así, sigue en el campo de batalla.
Protagonistas
Fase III de VI · Media mañana
Choque junto al río
Asdrúbal lanza su caballería pesada contra los jinetes romanos. Encajonados entre el río y su propia infantería, no tienen espacio para maniobrar. Polibio cuenta que muchos desmontaron y lucharon a pie: un combate brutal que los romanos pierden enseguida.
En el otro extremo, los númidas hostigan a la caballería aliada sin llegar al choque, manteniéndola ocupada.
Mientras, los vélites se retiran a través de la línea y la gran masa de infantería romana echa a andar contra la media luna.
Protagonistas
Fase IV de VI · Mediodía
La media luna cede
La infantería romana choca con la media luna. Galos e íberos retroceden paso a paso, sin romperse, tal como Aníbal había planeado. La curva se invierte: lo que sobresalía hacia el enemigo se convierte en una bolsa.
Los romanos, convencidos de que están ganando, se lanzan hacia el centro. Los soldados de los lados se desplazan hacia dentro, las filas se aprietan y el ejército se convierte en una masa compacta con cada vez menos espacio para manejar las armas.
Junto al río, la caballería romana ha sido aniquilada. Emilio Paulo, herido, se abre paso hasta la infantería para seguir combatiendo.
Protagonistas
Fase V de VI · Primera hora de la tarde
La tenaza
Es el momento que Aníbal esperaba. Los veteranos libios, intactos a ambos lados de la bolsa, giran hacia dentro y caen sobre los flancos de la masa romana. Los legionarios, apretados, apenas pueden volverse para hacerles frente.
Mientras tanto, Asdrúbal ha reunido a sus jinetes y cabalga por detrás de todo el ejército romano hasta el ala opuesta. Allí carga contra la caballería aliada, que hasta entonces resistía a los númidas, y la atrapa entre dos fuegos.
Protagonistas
Fase VI de VI · Tarde
El cerco se cierra
La caballería aliada se desmorona y huye; Varrón escapa con ella. Asdrúbal deja la persecución a los númidas y lanza a sus jinetes contra la espalda de la infantería romana. El cerco es completo.
Lo que sigue no es una batalla sino una matanza. Rodeados por todas partes y sin espacio para moverse, los romanos caen por miles hasta la noche. Emilio Paulo muere luchando, junto a decenas de senadores y antiguos magistrados.
Al terminar el día, el mayor ejército que Roma había reunido nunca había dejado de existir.
Protagonistas
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IV
Lo que vino después
Consecuencias
Cannas fue la peor derrota de la historia de Roma. Y, sin embargo, Roma no se rindió.
En un solo día murió una parte enorme de los hombres en edad militar de Roma, junto con uno de los cónsules y, según Livio, unos ochenta senadores. Varias ciudades del sur de Italia, entre ellas Capua, una de las más ricas de la península, se pasaron al bando de Aníbal.
Aníbal no marchó sobre Roma: no tenía máquinas de asedio y la ciudad estaba bien defendida. Livio cuenta que su jefe de caballería, Maharbal, le reprochó entonces: «Sabes vencer, Aníbal, pero no sabes aprovechar la victoria».
Roma reaccionó con una determinación asombrosa. Se negó a negociar, no pagó el rescate de los prisioneros, alistó esclavos y muchachos y volvió a la estrategia de desgaste. Aníbal siguió invicto en Italia durante años, pero cada vez más aislado.
Catorce años después, en Zama (202 a. C.), Publio Cornelio Escipión, superviviente de Cannas, derrotó a Aníbal en África. Cartago perdió la guerra, su flota y su imperio.
Fuerzas y bajas
Roma≈ 48 000 a 70 000 de ≈ 86 000
Cartago≈ 6000 a 8000 de ≈ 50 000
Barra: efectivos. Color: bajas, con las mismas cifras que el texto de cada bando (según el caso, solo muertos o también heridos y prisioneros). La parte rayada o más clara marca el margen entre las fuentes.
Su huella en la historia
Cannas se convirtió en el modelo de la batalla de aniquilación: el doble envolvimiento de un enemigo más numeroso.
El estratega alemán Alfred von Schlieffen la estudió a fondo y la usó como inspiración para sus planes de guerra antes de 1914.
Los supervivientes fueron enviados como castigo a Sicilia, donde sirvieron durante años sin poder volver a Italia.
Todavía hoy, «una Cannas» significa en la jerga militar una victoria completa por envolvimiento.
¿Sabías que…?
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Según Polibio, los galos combatían desnudos de cintura para arriba, mientras que los íberos vestían túnicas blancas con bordes de color púrpura.
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Livio cuenta que Magón, hermano de Aníbal, vació en el senado de Cartago un montón de anillos de oro arrancados a los caballeros romanos muertos en Cannas.
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Los jinetes númidas montaban sin silla ni brida: guiaban al caballo con las piernas, la voz y una simple cuerda.
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Los libios de Aníbal combatieron en Cannas con armas y armaduras romanas, recogidas en sus victorias anteriores.
Fuentes y lecturas
Polibio, Historias, libro III.
Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación, libro XXII.
Adrian Goldsworthy, Cannae: Hannibal’s Greatest Victory (2001).
Gregory Daly, Cannae: The Experience of Battle in the Second Punic War (2002).